lunes, 14 de octubre de 2013

Veneno del pecado

Hace tiempo que no siento
hace tiempo que no te siento
mucho tiempo
esos momentos mágicos...
ínútiles para el resto del mundo...
grandiosos para mi...
cada mirada tuya que ponía todo al revés...
dabas a todo lo demás un sinsentido que nadie consiguió...
nadie...
y ahora lo pongo en duda.
Todo.
No te siento.
No estás.
Y sinceramente, me siento mejor que nunca.
No estoy preparada para dar y no recibir.
No estoy preparada para ser alguien más, sin más.
No soy de esas personas,
no soy de esas,
y menos quiero serlo para ti.
Por tanto, cambio el sentido de este círculo vicioso que me unía a ti,
ese tiempo, demasiado tiempo, que te tuve como prioridad, que te tuve ante todo, te tuve en mi mente, en mi ser y en mi...
Todo ese tiempo me ha demostrado que si, a pesar de todo, no has conseguido estar presente...
No es que no sea el momento, ni tan siquiera, no es que no sea nuestro momento, es que no eres para mi.
Soy feliz por primera vez y no estas en mis planes.

Un final escrito hace tiempo

No creo.
No creo en amores eternos,
ni en cosas perfectas.
Creéme, lo mas precioso de esta vida
son las cosas imperfectas
lo que se va al igual que viene.
Y creéme, el sentido de esta vida
recae en saber aprovecharlos.
No temas a perder esos momentos
teme a no saborearlos
a no sacarles el jugo... a exprimirlos hasta que no haya más.
Al igual que se termina una época
un helado
o una vida...
se acaba terminando un amor.
Tarde o temprano, se acaba.

Tarde

Sólo si duele,
sólo cuándo sientes que te falta el aire,
que te falta algo que alumbre tu vida,
que nada te hace levantar tu persiana cada día,
que te sientes como encerrada entre cuatro paredes,
sólo cuándo sientes eso... sólo entonces sabrás que es demasiado tarde.
Tarde para volver a aquella época.
A esos días.


Que se entere el mundo que no importa nada más

No me preguntes porqué, porque ni yo lo sé.
No sé quién o qué me ha hecho estar así.
No sé ni cómo ni cuando.
No lo sé.
Sólo sé que me toca vivir mi vida, sin nadie.
No me lo preguntes, no lo hagas, porque puede que veas el odio mejor escondido. Lo oscuro de mi vida.
Ahora, simplemente, doy la imagen que queriais ver.
Cada día que ha pasado, cada paso que he dado...
me ha enseñado a no amar, a no dar, a no regalar, a no sentir.
Suena triste, pero paradójicamente, ahora es cuando más feliz soy.
Soy yo y mi vida.
Yo marco cada minuto de mi reloj.
Yo enmascaro lo que no quiero y resalto lo que sí.
Esos días en los cuales escribía sobre sentimientos fuertemente aferrados a un imposible ya pasaron... pasaron por fin.