Hace demasiado que no escribo.
Demasiado.
No por falta de tiempo, si no porque me es imposible demostrar al mundo lo jodida que estoy.
Se me ve.
Y mucho más en lo que escribo.
Es mucho más fácil hacerte la tonta, poner sonrisa y tirar hacia delante.
O por lo menos, intentarlo.
Estoy donde he deseado estar, estudiando lo que SIEMPRE he deseado estudiar...
¿Porque no lo vivo como realmente lo tengo que vivir?
¿Porque hace dos años me sentía fatal por no estar donde estoy ahora y ahora deseo volver a estar donde estaba antes?
Lo malo, es que sé la respuesta a esa pregunta.
Lo malo, es que no merece ser respondida.
Como tampoco se merece que ni siquiera me la replantee.
La vida a veces te pone en tu camino soluciones a males muy grandes, pero en ese momento, no piensas que esa solución puede meterte en males más grandes y tormentosos.
Eso me pasó.
Y desde entonces no he salido de ese mal.
No por falta de fuerzas, sino de voluntad.
Pareceré estúpida aferrándome a algo que no me da nunca nada a cambio, no...
perdona, no lo parezco... lo soy.
Por esta vez no diré un adiós, no lo diré porque seguro que no lo cumpliré.
Por mi.
Por ti.
Y por todo...
Diré hasta luego.
Hasta que todo desaparezca.
Hasta que cuando el sol salga no sea en ti en lo primero en lo que piense.
Hasta que cuando pase por un lugar no deseé estar contigo.
Hasta que cuando cada minúscula cosa no me recuerde a ti.
Hasta que cuando otros besos no sean comparados con los tuyos.
Hasta que llegue ese día que deseo con todo mi alma...
ese día en el cual me mire al espejo y diga...
Hoy, hoy ya no te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario