sábado, 17 de agosto de 2013

Pellizcate cada mañana.

Y así es, así es como nos enamoramos de la idea que tenemos de esa persona y no de lo que es realmente. Una idea creada por nosotros mismos, ilusionada con cada sueño subrealista sacado de un cuento de princesas donde él siempre es el príncipe, un príncipe cariñoso, guapo, astuto, caballeroso... y por que no decirlo, un poco chulo. Pero el problema llega cuando nos despertamos y nos creemos todavía dormidos... da igual lo que haga, siempre vamos a mirarlo por el lado que nos interesa... el lado maravilloso de nuestro querido príncipe, sí, NUESTRO querido príncipe. Y claro, llegan las consecuencias... Primero ni es nuestro ni querido, es compartido y deseado, tampoco es cariñoso, porque reconozcamoslo un tengo ganas de ti no va por el sentido... tengo ganas de abrazarte... NO, despertad. Tampoco es guapo, o por lo menos tanto como lo imaginamos, ASTUTO? puede ser... ahí no entro... caballeroso? esperad... soy la única que piensa que esta palabra debería estar extinguida por falta de uso? y chulo? já! chulo de putas mínimo. Este es el problema. Nunca nos enamoramos de las personas que nos aportan de verdad sino de las personas que nos imaginamos como supuestamente son... Asique mi consejo es sencillo, cada mañana pellízcate y despierta de cada sueño que tengas, vive la realidad intensamente segundo a segundo... sólo así conseguirás a tu príncipe de verdad.